Un centro intergeneracional es mucho más que un espacio compartido por jóvenes y mayores. Es un lugar de intercambio. Un punto en el que la inocencia coincide con la experiencia, interactúa, mediante actividades planificadas y periódicas. Niños, jóvenes y mayores aprenden unos de otros en encuentros informales que les enseñan, ante todo, a entenderse y respetarse.

Más de la mitad de las personas mayores (57%) piensa que los hijos tratan a sus padres peor de lo que trataban las generaciones anteriores a los suyos. Por el contrario, el 35% cree que los padres hoy cuidan a los hijos mejor que las generaciones anteriores. Lo dice la macroencuesta “Deliberación Mayor”, encargada por la Unión Democrática de Pensionistas (UDP) y de la que sólo se ha conocido un avance de los resultados. Las conclusiones se presentarán a comienzos de octubre, durante el XVII Congreso Confederal Internacional que la entidad celebrará en Santiago de Compostela. No obstante, con lo que sabemos hoy, “parece claro que los mayores sienten que sus hijos tienen otras prioridades”, lamenta el presidente de UDP, Luis Martín Pindado.

El Consorcio Internacional para los Programas Intergeneracionales (ICIP) asegura que éstos son agentes de cambio social que conectan a unas generaciones con otras “para beneficio de todas las edades y de las comunidades en las que viven”. Esa conexión favorece que niños, jóvenes y mayores se conozcan mejor y tengan “una oportunidad única de crear conciencia, conformar actitudes y reforzar relaciones“, afirma el ICIP.

En España, la Red de Relaciones Intergeneracionales, puesta en marcha por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), se plantea como objetivo principal la implantación de “una auténtica sociedad para todas las edades”. Creada en septiembre de 2005, esta Red promociona el envejecimiento activo e intenta aprovechar el potencial de la intergeneracionalidad, un “encuentro e intercambio entre personas y grupos pertenecientes a distintas generaciones”. Entre otras cosas, la Red facilita el contacto entre personas y entidades, difunde información sobre esta materia y ofrece apoyo técnico.

Tipos de programas

En un acto organizado en colaboración con la Universidad de Granada sobre “Los centros intergeneracionales en la atención a la dependencia”, la Red Intergeneracional del Imserso presentó un informe con el mismo nombre en el que se destacan los requisitos que ha de cumplir un centro intergeneracional para ser reconocido como tal. Según éstos, ha de estar diseñado para alcanzar sus fines, haber sido planificado cuidadosamente, tener continuidad en el tiempo, conseguir un impacto positivo para las dos generaciones participantes y mejorar la calidad de vida de ambas.

“Eso sí, conviene dejar bien claro que la naturaleza intergeneracional de un programa no se justifica con la mera co-presencia de niños/jóvenes y personas mayores”, prosigue el informe. La coincidencia de diferentes edades en un mismo lugar no garantiza que una actividad sea intergeneracional y, “mucho menos, que vaya a lograr unos resultados positivos”.

De acuerdo a estos requisitos, los expertos distinguen cuatro tipos de programas intergeneracionales.

  • El primero de ellos engloba aquellas iniciativas en las que los mayores se convierten en mentores, amigos o cuidadores de niños y jóvenes.
  • El segundo atribuye a los menores la capacidad de “servir” a los mayores con visitas, acompañamiento o tutorización de tareas.
  • Los dos últimos tipos se refieren a actividades conjuntas en las que unos y otros sirven a la comunidad o se prestan un servicio mutuo, respectivamente.

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